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Las bolsas no paran de caer en todo el mundo; Bancos con 150 años de historia desaparecen de la noche a la mañana; Algunos corren a sacar sus depósitos y nadie quiere prestar a nadie. Por Sebastián Sietchivski / Exclusivo El opositor online
Que está pasando?. Es el fin del sistema capitalista?. O se trata de otro ajuste clásico que sucede a una época donde todos creímos ser más ricos de lo que en realidad éramos?
El segundo ajuste de la era de la globalización parece ser más importante de lo que los expertos pronosticaron un año atrás, cuando se pensaba que solo se trataría de un paréntesis en una de las etapas de mayor crecimiento en la historia de la economía mundial.
La fiesta duró casi una década y su final se inicia, paradójicamente, con el fin de otra celebración: Los juegos olímpicos en Beijing. En estos años los países del llamado BRIC (Brasil, Rusia, India y China) pasaron de ser economías emergentes a convertirse en actores importantes que por algún tiempo hicieron pensar que el mundo podía darse el lujo de soportar una recesión en Europa Y los Estados Unidos si sufrir en forma paralela.

Otros países menores como la Argentina, Perú y Venezuela en Latinoamérica también fueron beneficiados por el impresionante aumento de las materias primas y los comodities que triplicaron su valor dando oxigeno a surgimiento de gobiernos populistas que despilfarraron los excedentes obtenidos fácilmente sin invertir en infraestructura básica.
Entonces: Todos se equivocaron y no quisieron ver la realidad? o se trata de un crack estructural del sistema?
Algunos piensan que en el mundo desarrollado el crédito se expandió mas allá de lo aconsejable apalancado por tasas de interés mantenidas artificialmente bajas por la FED (Banco Central Americano) y BCE (Banco Central Europeo) que privilegiaron el crecimiento a la racionalidad y que permitieron un crecimiento artificial de los PBI como nunca se había dado en la historia.
“Llegó la hora de pagar la cuenta y admitir los errores” Es la frase de moda en Wall Street. Sin embargo cuando se analizan los números reales las cosas parecen no estar tan mal y la sensación es que este ajuste llega en un momento en que la política prevalece sobre una economía que si bien no está en su mejor forma tampoco ha sufre de una enfermedad terminal.
Por otro lado las economías Latinoamericanas han aprendido un poco de los errores que cometieron reiteradamente a través de su historia y esta vez se encuentran fiscalmente mejor preparadas para afrontar una recesión que en el pasado. De todos modos el aumento de los niveles de pobreza toda recesión provoca puede aumentar la conflictividad social que en estos año se mantuvo relativamente calma en medio de la bonanza económica y el reparto populista de los gobiernos de turno.
Pero mas allá de lo que pronostican los agoreros del sistema, se vislumbra un futuro con un capitalismo más tradicional, menor crecimiento mundial y más pobreza en general.
El fin del mundo solo lo será par algunos que no podrán aguantar el cimbronazo, para la mayoría solo se tratara de un período de ajuste. Por algún tiempo la vacas flacas volverán a pastar en las pampas del mundo.
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